Biografías

Diane Arbus, fotógrafa de “monstruos”

Diane Arbus

“La fotografía es un secreto que habla de un secreto. Cuanto mas te dice, menos te enteras “


En 1923 nacía Diane Nemerov la cual cambiaría su apellido al casarse con su marido Allan Arbus. Se crió en el seno de una familia acomodada, que se dedicaba al comercio de pieles y fue hermana del poeta Howard Nemerov. A pesar de ser una niña consentida, nunca se sintió del todo cómoda con el lujo y la opulencia que destilaba su piso de la Quinta avenida. A los catorce conoció a Allan Arbus, un muchacho cinco años mayor que ella con quien se casó luego de cuatro veranos de noviazgo. Aunque los padres deseaban un mejor candidato para su hija, terminaron por aceptar al yerno. El joven Allan la inició en los misterios de la fotografía y en el vicio de la masturbación. Al parecer, encontró el complemento perfecto para sus fantasías exhibicionistas. Diane solía tocarse con las ventanas abiertas para que las luces de la ciudad de New York iluminaran su placer a sabiendas de que los vecinos pudiesen estar observándola. Juntos, abrieron un estudio en el cual trabajaron con éxito durante más de 10 años, haciendo campañas publicitarias y de moda para revistas como Vogue y Harpers`s Bazaar, entre otras. Tuvieron dos hijas.

Jewish Giant at Home with his Parents, 1970

Diane trabajaba como ama de casa y asistente de su marido, pero su rol dentro de los parámetros preestablecidos por la sociedad la hacían oscilar entre etapas de depresión profunda, miedos y represiones: se sentía “rara” circulando dentro de esa vida, detestaba la cuidada imagen publicitaria, el mundo de la alta sociedad y el show business. Pasados los 30 años comenzó a sentir que tenía que ser fiel a si misma, que debía plasmar su mirada, su ser interior.

Untitled , (1970-71)

Untitled, 1970-71

Luego decidió dejar de asistir a su marido para comenzar con un trabajo autoral. Así fue como comenzó estudiar con Lisette Model, quien la alentó a concentrarse en fotos personales, en un realismo crudo, en captar la parte para llegar al todo. Mientras su matrimonio comenzaba a deteriorarse, salía a recorrer las calles más marginales de Nueva York en busca de personajes singulares. Salía al encuentro de lo bizarro. Entablaba charla con prostitutas, travestís, enanos, deformes, discapacitados, personajes pesadillescos, les explicaba su pasión por la fotografía y luego los convencía en dejarse retratar.

Woman with a Veil Fifth Avenue, NYC, 1968

Seated Man in a bra and Stocking, NYC, 1967

Siempre en blanco y negro, su logró fue hacer que los personajes miraran directo a la cámara para que el flash revelara sus imperfecciones. Y aquello que en la oscuridad simula normalidad al contacto con la luz horroriza. Su intención era producir en el espectador “temor y vergüenza”. Fue Pionera del flash de relleno (flash diurno).

Child with a Toy Hand Grenade in Central Park, NYC, 1962

Mexican Dwarf in his Hotel Room in New York City , NYC, 1970

Untitled, (1970-71)

Su obra se va enriqueciendo con fotos de asilos psiquiátricos, nudistas, gemelos, negros, discapacitados, todos los dejados de lado por el “sueño americano”.  Vestía de manera descuidada y en ocasiones hasta lamentable. Duraba semanas con una misma ropa. Su vida sexual era agitada y en grado sumo promiscua. Se acostaba indistintamente con hombres y mujeres. Hasta se aseguraba que en algunas oportunidades tuvo sexo con muchos de los monstruos a los cuales retrató. Fue especialista en fotografiar orgías. Las depresiones se hicieron más frecuentes. A pesar de que su reputación de artista siempre fue ascendente su situación económica fue precaria. La razón era que recibía contados encargos y muchas de sus fotos, donde dejaba el alma, despertaban todas las admiraciones posibles, pero las revistas tenían cierto prurito en publicarlas.

A Young Man in Curlers at Home on West 20th Street, NYC, 1966

Two men dancing at a drag ball, NY, 1970

Para retratar nudistas tuvo que visitar algunos campamentos que fueron un experimento de liberación sexual novedoso en aquellos años. Ella cuenta más o menos así esta experiencia:
Los campamentos nudistas eran un asunto nuevo para mí. He ido a tres de ellos en espacio de años. La primera vez fue en 1963. Me quedé una semana entera y eso realmente me estremeció. Era el campamento más granado y por esa razón, por alguna razón, era también el más patético. Realmente estaba cayéndose en pedazos. El lugar era mohoso y el césped no estaba creciendo.  Siempre había querido ir pero mi ansiedad no me permitió atreverme. Recuerdo que para llegar al sitio me fue complicado. El director me encontró en la estación del autobús, porque yo no tenía un automóvil. Así que entré en su automóvil y recuerdo que estaba muy nerviosa. Él dijo: ‘Espero logre comprender que usted ha venido a un campamento nudista’. Le aseguré que lo entendía perfectamente. Así que nosotros estábamos allí de mutuo acuerdo. Y entonces él me dio este discurso: ‘Usted encontrará que el tono moral aquí es más alto que el existente en el mundo externo. La razón para esto tenía que ver con el hecho de que el cuerpo humano realmente no es tan bonito y cuando usted lo mira el misterio se lleva en el interior’. Realmente todo aquello me produjo asombro. Recuerdo que el primer hombre desnudo que observé estaba cortando el césped tan tranquilo”.

Retired Man and his Wife at Home in a nudist Camp one morning, N.J, 1963

A Family One Evening in a nudists camp, P.A, 1965

Un 27 de julio de 1971, Diane Arbus se suicidó tras una larga depresión. Se había cortado las venas. Además presentaba los síntomas característicos de una sobredosis de pastillas para dormir.Aunque jamás aparecieron las fotos, el rumor indica que sacó varias tomas de ella misma en la bañera mientras se desangraba, rodeada por barbitúricos. A la luz de hoy las fotos realizadas por Diane Arbus siguen perturbando. Aunque la televisión ha curado a uno de todos los horrores posibles, el trabajo de la Arbus posee el toque mágico de lo artístico, hay una insania metódica, lírica y plástica que se eleva por encima de todo amarillismo mediático. En apariencia son fotos enmarcadas en la normalidad.

Tattoed Man at a Carnival, 1970

Identical Twins, Roselle, N.Y.,1967

Su hermano, escritor y poeta, le dedicó el siguiente poema:

“Para D-Muerta por su propia mano

Mi querida, me pregunto si antes del fin
pensaste en aquel juego de niños
al que seguramente jugaste, en el que
corres por encima del estrecho muro de un jardín
imaginando que es la cima de una montaña
con insondables precipicios a ambos lados
y cuando sentiste que perdías el equilibrio
saltaste, porque temías caer, y pensaste
sólo por un instante: Es ahora cuando muero.

Eso fue hace una vida. Ahora ya no estás,
te negaste a seguir jugando el juego de los adultos
en el que, manteniendo el equilibrio en la cima que corona la oscuridad
se sigue corriendo sin mirar abajo
y nunca se salta por temor a caer.

(Howard Nemerow)

Untitled, 1970-71

The Human Pincushion, Ronald C. Harrison, New Jersey, 1962

Female Impersonators in Mirrors, Nueva York, 1958

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *