Biografías

Richard Avedon. Retratos

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“Un retrato no es una semejanza. En el mismo instante en que una emoción o un hecho se convierte en una fotografía deja de ser un hecho para pasar a ser una opinión. En una fotografía no existe la imprecisión. Todas las fotografías son precisas. Ninguna de ellas es la verdad”. Richard Avedon.

Me gustaría inaugurar esta publicación semanal sobre fotógraf@s con uno de los más grandes e influyentes fotógrafos del siglo XX, conocido por ser un gran fotógrafo de moda, pero me gustaría centrar esta entrada en su faceta como retratista. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Richard Avedon, nacido de padre ruso en Nueva York en 1923, fue tal vez el fotógrafo de moda americano con más influencia y proyección durante el siglo XX.

Recordado no solo por sus creativas e innovadoras fotografías de moda sino también por sus admirables retratos, de una modernidad tal que en un primer momento (principio de los años cincuenta) debieron resultar incluso desconcertantes.

Como otros tantos de los grandes de la fotografía de ese siglo su formación en este campo fue autodidacta y además, a diferencia de otros tantos, no provenía de otras disciplinas artísticas sino de estudiar filosofía en la Universidad de Columbia, tal vez ahí radique parte del secreto de su personalidad inconfundible.

Cuando el joven Avedon se cansó de la filosofía decidió ponerse a trabajar y en 1942 consiguió un empleo en la marina mercante. Su padre le regaló entonces una Rolleiflex de lentes gemelas, y con esa magnifica arma en las manos mas los cientos si no miles de marineros que pasaron por delante de su cámara nuestro hombre aprendió por sí mismo el arte del retrato fotográfico.

Su vida cambió sin embargo cuando poco después conoció a Alexey Brodovitch y se apuntó a sus cursos en la New School for Social Research. Brodovitch, con quien compartía su origen ruso, ya era de aquella un importante fotógrafo que llegaría a director artístico de Harper’s Bazzar, la revista de moda más importante de los Estados Unidos y distinguió pronto en el joven Avedon un talento innato para la fotografía, siendo en adelante su principal y decisivo mentor. Lo introdujo en el mundo de la prensa de moda y de hecho trabajó para él durante muchos años.

En 1959 la aparición de su libro de retratos “Observaciones” supuso un autentico bombazo en el mundo de la fotografía. Compuesto bajo la dirección del propio Brodovitch y con textos de Truman Capote, en él aparecían retratados los personajes más famosos e importantes de la sociedad norteamericana con una falta total de miramiento y un estilo crudo y directo que llamó la atención de todos y se constituyó inmediatamente en su particular sello artístico. “Sea usted indulgente conmigo” se dice que fue la petición que le hizo el propio Henry Kissinguer antes de ser fotografiado por Avedon. Y eso, viniendo del hombre en ese momento más influyente del planeta después del propio Presidente de los Estados Unidos, no son unas palabras cualquiera…

Los retratos de Avedon pueden incluso parecer sencillos pero no se deje engañar por las apariencias. Posando sobre un humilde fondo neutro, gris o blanco liso la mayoría de las veces, los retratados, figuras de proyección mundial, en la cima de la fama y normalmente dotados de un fortísimo carácter, nos muestran lo más profundo de su personalidad cuando no su cara oculta, en una especie de striptease psicológico.

Su personal método era simple pero infalible, planificado casi como una estrategia militar: largas, cansadas y tediosas sesiones de horas de estudio hasta que el retratado, derrotado y exhausto física y anímicamente, cesaba inconscientemente de “actuar”, de mostrar esa pose que todos (pero más que nadie los personajes públicos) nos creamos, para desvelar finalmente ante la cámara su personalidad más sincera. Y cuando esto no era suficiente, el maestro era capaz de recurrir a las argucias más diversas, algunas rayanas en la crueldad ocasional, por no decir sadismo.

Es famosa la anécdota del retrato de los Duques de Windsor: inasequibles al cansancio los duques posaban una y otra vez mostrando su sonrisa estereotipada hasta que don Richard, muy compungido, les comunicó en un descanso de la sesión que el perrito preferido de los duques, al que querían como a un hijo, acababa de morir aplastado por un taxi (todo falso, claro). Vean el rostro de los duques y comprenderán la situación… En cualquier caso, el producto final de tanto esfuerzo y artificio engaña al espectador tan solo en una cosa: la aparente facilidad, frescura y espontaneidad de los resultado (como, por otra parte, suele ocurrir en toda obra artística de calidad).

94_176-4, 3/12/07, 11:24 AM, 16G, 5670x6120 (327+1175), 100%, Avedon_022807, 1/80 s, R42.9, G43.2, B54.9

En 1946, abrió su propio estudio y se dedicó a vender imágenes para los grandes magazines de la época, con ‘Vogue’ y ‘Life‘ a la cabeza, hasta que Harper’s se lo quedó en exclusiva como director de fotografía. En ‘Vogue’, donde trabajó fijo desde 1966, seguía con sus imágenes de moda tan peculiares, pero a la vez comenzó a interesarse por sujetos más periodísticos, fueran enfermos mentales, manifestantes contra la Guerra de Vietnam o negros víctimas de la discriminación.

Trabajó con Truman Capote para documentar los personajes más influyentes del siglo XX, conretratos de Pablo Picasso, Buster Keaton, Mae West o Frank Lloyd Wright. Realizó series sobre el movimiento pacifista de los setenta, y la In the american West, un extenso trabajo realizado entre 1979 y 1984 en el que retrató a 752 personas de 17 Estados de la Unión y que le valió algunas críticas por lo que algunos definieron como retratos crueles. En 1978 se organizaron exposiciones retrospectivas de su obra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y en 1995 en el National Portrait Gallery de Londres. En 1992, se convirtió en el primer fotógrafo en plantilla del ‘New Yorker‘ (que publica pocas y seleccionadas imágenes y prefiere, en general, dibujos y viñetas), donde retrató desde entonces a políticos y artistas.

En el año 1993 aparece el libro Una autobiografía, retrospectiva del fotógrafoque contiene algunos retratos de Marilyn Monroe,Charles Chaplin y una sección enteramente dedicada a sus fotografías de moda en los años ’50.

Entre sus últimos premios, recibió el de Maestro de la Fotografía de 1993, elPremio a la Excelencia de Periodismo de la Universidad de Columbia en 2000 y la medalla de la Sociedad Real de Fotografía. Sus fotos han sido expuestas en las pinacotecas del mundo, entre otras en el Museo Metropolitan de Nueva York y en el Whitney, que tituló una retrospectiva con cinco décadas de fotografía comoRichard Avedon: Evidencia.

Se casó y se divorció dos veces y fue padre de un hijo.

Richard Avedon falleció en San Antonio, Texas, el 1 de octubre de 2004.

Fuentes:

http://ojoacromatico.blogspot.com.es/2013/10/richard-avedon-retratos.html

http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/511/Richard%20Avedon

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